IMPLANTACIÓN DE PROYECTOS CRM: LA IMPORTANCIA DEL LIDERAZGO

Deivis Lozano - Consultor CRM

Deivis Lozano – Consultor CRM

¿Qué es un líder y cuál es su función? ¿Es necesaria su figura en un determinado proyecto, equipo, gremio o región? ¿Cuál es el papel fundamental de un líder? Estas son algunas de las tantas preguntas a las que intentaré darle respuesta a lo largo del presente escrito, resaltando lo crucial de este rol durante la implantación de software CRM.

Según el sociólogo estadounidense Vance Packard, el liderazgo “parece ser el arte de hacer que otros deseen hacer lo que usted está convencido que debe ser hecho”.

Es conveniente resaltar que la palabra clave en la afirmación de Packard es “deseo”, que le permite a los demás hacer con compromiso y sin imposición lo que pretende quien le lidera.

Un líder no sólo es la persona que insta a que los demás hagan lo que él considere conveniente; líder es aquel que permite que el equipo al que guía aporte ideas, debata y tome la mejor decisión para el caso particular. De allí su trascendencia durante la formación de equipos que tienen por objetivo la implantación de soluciones CRM.

El líder asigna actividades de acuerdo con el perfil de cada persona que conforma su equipo, escucha argumentos, presenta opciones y debate con razones y argumentos válidos. El líder no se debe entender únicamente como autoridad en el sentido de imposición sobre los demás, sino como aquel capaz de influenciar y alinear al equipo para el logro de un objetivo común, imprimiéndole a cada uno de ellos compromiso y responsabilidad en el desempeño de las actividades asignadas.

Detectando los rasgos del líder del siglo XXI

El liderazgo de proyectos, equipos, gremios o regiones no es una tarea fácil de cumplir y, menos aún, una actividad que se puede reducir a una fórmula o ecuación. Aunque todas las personas tienen una forma de pensar y actuar diferente, acorde a la naturaleza y a la situación, éste es justo el secreto del líder: detectar las fortalezas y/o debilidades de las personas que forman parte del equipo.

Ahora bien, no quiero hacer ver el líder como un héroe, una persona correcta que nunca falla. Ante todo, el líder debe ser una persona con potencial profesional, sin olvidar las virtudes personales que le permiten tener coherencia y constancia a lo largo de los distintos procesos. Con esto doy respuesta a una de las preguntas planteadas al principio que, aunque el líder no es un héroe, sí es un elemento clave para el correcto funcionamiento de una organización y la exitosa implantación de proyectos CRM.

La dirección de una compañía, actividad, gremio y en general cualquier proyecto puede fracasar por múltiples razones externas a ella: recesión económica, crisis financiera, incorrectos manejos internos, competencia desleal… Pero también puede fracasar por los desaciertos del líder, ya sea por falta de conocimiento (que al fin de cuentas tiene solución) o por falta de valores.

En todas las circunstancias en que se trabaje como líder de un equipo, éste debe tener dentro de su plan de trabajo una serie de valores claros, tales como son la responsabilidad, generosidad, creatividad, es decir, valores concretos representados en él para poder ejercer de ejemplo hacia el equipo.

En definitiva, dirigir por valores es en realidad dirigirse, motivarse, liderarse y responsabilizarse a uno mismo para obrar,  no tanto al impulso de las órdenes, del control, de la presión o de la autoridad formal, como al impulso de la libre voluntad y la aspiración de alcanzar lo mejor para sí y para la empresa vista integralmente.

Referencias

Liderazgo de Proyectos – James P. Lewis

http://www.degerencia.com/tema/liderazgo

http://www.degerencia.com/articulo/la-direccion-por-valores-dpv

 

¿TIENE SU EMPRESA EL TAMAÑO PARA IMPLANTAR UN SISTEMA CRM?

Richard Simoes - Consultoria

Richard Simoes – Consultor CRM

Durante la última década hemos presenciado una revolución tecnológica sin precedentes, la tercera ola de la computación ha llegado a nuestras vidas en la forma de dispositivos móviles y sensores conectados de forma inalámbrica a una infraestructura heterogénea que denominamos “la nube”.

En cierta medida todos hemos advertido el impacto que esto está generando en nuestro estilo de vida y en la forma en como nos relacionamos con nuestro entorno. Producto de esta dinámica, las expectativas sobre los servicios demandados por nuestros clientes también se han transformado, forzando a que prácticamente cualquier empresa hoy en día deba convertirse en una “empresa de software”.

Casi todo nuevo artefacto eléctrico que sale hoy al mercado posee la capacidad de integrarse a esta plataforma, que ya no sólo conecta dispositivos controlados por personas, sino que está evolucionando a lo que califican como “The Internet of Things” (o el internet de las cosas). Nuestros móviles se han convertido en paneles de control a través de los cuales podemos interactuar con toda clase de equipos, desde el termostato de nuestra casa hasta nuestro automóvil.

El número de transacciones que se están generando en este contexto se incrementa cada día, actualmente se estima que puede estar en el orden del trillón, abriendo paso a la necesidad por parte de las empresas de contar con nuevas herramientas analíticas que extraigan valor de este volumen de datos (muchas veces no estructurados), a través de la búsqueda de patrones que permitan formular modelos predictivos que soporten las decisiones estratégicas de las organizaciones.

Esta es una de las áreas de mayor actividad en el sector de las Tecnologías de la Información, debido a que las barreras de entrada son relativamente bajas, por el predominio de herramientas de código abierto en la construcción de este tipo de soluciones, y que son fácilmente escalables a través de servicios en la nube, por lo que seguramente veremos muchas innovaciones en éste sector en los próximos dos años.

Innovar en este entorno comienza por establecer una estrategia clara de diferenciación que capitalice el volumen, cada vez mayor, de información que tenemos disponible acerca de nuestros clientes, y sobre el uso que estos hacen de nuestros productos; y en función de ello, reformular nuestra oferta para mejorar la satisfacción de los mismos. No se trata de buscar respuestas, se trata de hacer las preguntas adecuadas.

En tan sólo un par de años diversas empresas, de distintos sectores, han demostrado que es posible ofrecer nuevas experiencias en este contexto:

Nike ha reportado cuantiosas ganancias en su departamento de calzado deportivo gracias a Nike+, un dispositivo que registra la información de cada entrenamiento en la web a través del teléfono móvil. Además de adquirir el sensor, el cliente debe comprar, a un precio superior, un modelo de calzado Nike de una línea específica.

El motor de recomendación de productos de Amazon es definitivamente una de las principales herramientas para asistir ventas en el popular sitio de comercio electrónico.

MetroMile en los Estados Unidos está revolucionando el sector de seguros de automóviles, ofreciendo un servicio radicalmente transparente, donde los asegurados contratan pólizas cuyas primas están basadas en el kilometraje recorrido. La información de cada cliente es recolectada a través de un sensor instalado en la computadora del vehículo. Se espera que esta tendencia de seguros con base en el uso continúe evolucionando en el futuro.

Tomando los elementos más destacados de esta fotografía podemos apreciar que al  igual que en los años noventa, seguimos hablando de retroalimentación (feedback) y de cómo las organizaciones pueden capitalizar la información que tienen de sus clientes para acortar los ciclos de venta y reformular su oferta. Una diferencia importante es que ahora el volumen y las fuentes de datos se han multiplicado dentro y fuera de las organizaciones.

En mi opinión esta situación amplifica el valor estratégico de los sistemas CRM para las empresas de cualquier tamaño.

No puedes analizar lo que no tienes

Uno de los pre requisitos elementales para poder hacer uso de las nuevas tecnologías analíticas es  contar con datos de calidad acerca de nuestros clientes. El procesamiento más veloz que ofrecen estas herramientas sólo provocarán que fallemos más rápidamente. En este sentido, los sistemas CRM ofrecen una propuesta de valor única, debido a la naturaleza de las transacciones que capturan (siempre suelen formar parte de flujos de trabajo donde la interacción con el cliente es directa).

Es por ello que hoy en día no existe organización lo suficientemente pequeña que no necesite un sistema CRM.

Grupo Lanka cumple +100 clientes, +400 proyectos en 3 continentes, +80 profesionales, 4 sedes…en resumen: ¡23 años!

Grupo Lanka -  23 aniversario

Grupo Lanka – 23 aniversario

Grupo Lanka es el conjunto de personas que la integran. Algunos, forman parte de este equipo desde hace 23 años, otros, pocos meses, pero sin excepción las personas que comparten este equipo tienen un conjunto de valores comunes: honestidad, transparencia, alto nivel profesional, optimismo y un compromiso excepcional con el resto de los compañeros, con los clientes y con la organización.

Nuestros clientes son nuestra razón de ser. Con los años, hemos comprendido e internalizado la importancia del compromiso individual con cada cliente y la necesidad de aportar valor en cada proyecto CRM. La claridad de los objetivos y el esfuerzo constante nos ha permitido consolidar nuestra empresa durante 23 años. Nada puede reemplazar la responsabilidad, la honestidad, la rigurosidad y la calidad de un trabajo bien hecho.

Seguiremos trabajando para ser el mejor equipo de profesionales de implantación de proyectos basados en software CRM; continuaremos innovando para ser más eficientes en la entrega de soluciones que aporten valor a nuestros clientes y también esforzándonos por construir relaciones a largo plazo basadas en ganar-y-ganar.

Gracias a todos (clientes, seguidores, empleados, proveedores: Salesforce y Aptean) por hacer de Lanka una mejor empresa. Gracias por confiar en nosotros y por darnos la oportunidad de seguir construyendo proyectos y soñando juntos.

LA RESILIENCIA: FORTALEZA CLAVE EN TODA EMPRESA

Elena Wagner - Atención al Cliente

Elena Wagner / Marketing & Atención al Cliente

Son muchos los términos negativos alusivos a la economía nacional (e internacional) que podemos escuchar a diario en los medios de comunicación: prima de riesgo en niveles de rescate, contracción de la economía mundial, falta de acuerdo frente al precipicio fiscal americano, cifras de paro récord, veto a las operaciones a corto para evitar la especulación, rescate virtual a la banca española… Todas estas noticias no son más que un indicador de que vivimos una realidad económica y social de máxima dificultad, donde la supervivencia de cualquier negocio ya no se puede dar por sentada, aun teniendo éste varias décadas de permanencia en el mercado.

En este contexto pesimista, constituye un imperativo para las empresas contar con una fortaleza fundamental: la Resiliencia. Más empleada en la Psicología, la resiliencia (en inglés:“resilience”) “es la capacidad que tiene una persona, o grupo de personas, para sobreponerse a una situación difícil, no sólo con éxito, sino siendo además capaz de hacerse más fuerte a lo largo de dicho proceso”. Si bien esta palabra no está reconocida por la RAE (Real Academia Española), la resiliencia constituye una palabra muy adecuada para definir una fortaleza que en el ámbito empresarial va a ser clave para la supervivencia de cualquier empresa.

¿Qué hace que una empresa tenga resiliencia? Dicha fortaleza va a venir dada por un paquete de estrategias, todas ellas orientadas a “torear satisfactoriamente” obstáculos tan diversos como: la falta de liquidez, descenso en la demanda, relación cambiante entre empresa-cliente a raíz de la aparición de las redes sociales, desmotivación del personal por la ausencia de una seguridad laboral a largo o incluso a corto plazo…

¿En qué va a consistir este paquete de estrategias? Desde mi humilde opinión, y basado en mi propia experiencia de todos los años que llevo en el mundo de las ventas, quisiera proponer una serie de sugerencias:

Innovar

Saber cambiar el rumbo del barco a tiempo cuando se acerca una tempestad, va a ser una decisión difícil de tomar, incluso para el más experimentado de los capitanes. Un ejemplo claro de ello son, por ejemplo, las agencias de viajes tradicionales. El mundo de la venta on-line no para de crecer y el consumidor no está dispuesto a pagar los mismos precios de antes, cuando sabe comprar los billetes por internet él mismo, y a un precio mucho menor. Sólo aquellas agencias de viajes que han sabido especializarse en un nicho determinado (viajes de aventuras, viajes para grupos, viajes para solteros…), han sabido encontrar su hueco, mientras las demás agencias tradicionales han tenido que cerrar. En este sentido, me llamó poderosamente la atención un negocio que vi hace unos días. Si bien antes era una Peluquería de Animales, ahora su rótulo añadía al final…” y Alta Repostería para Perros y Gatos”. ¿Curioso, verdad? No sé si eso es ser resiliente o imprudente, pero verdaderamente a veces “el que no arriesga, no gana”.

Invertir en Tecnología

¿Cuántas personas siguen aferrándose a esa creencia de que si siempre lo ha hecho así y les funciona, para qué cambiar? ¿Cuántos de nosotros, incluso los que decimos que nos encanta la tecnología, decidimos seguir trabajando con Windows 7 y no con Windows 8, por tener un “look and feel” muy diferente (al estar pensado para usar con una pantalla táctil). Ya lo comentó mi compañero C. Canal en su artículo “Implantación CRM: Superar la resistencia al cambio del equipo de Ventas”, el ser humano es reacio al cambio por naturaleza. Animo a las empresas a romper con ese instinto natural, y a recurrir a las soluciones CRM (Customer Relationship Management) que van a aportar importantes beneficios a la empresa: automatización de procesos (con el consiguiente ahorro de tiempo, esfuerzo y costes), accesibilidad a toda la información del cliente de manera integrada (haciendo posible el trato personalizado del cliente), e integración de las Redes Sociales (escuchar al consumidor de manera activa, y saber responder con celeridad a sus inquietudes, nos va a dotar de una ventaja cualitativa respecto a nuestros competidores). Si bien la tónica general de las empresas es ahora disponer de un presupuesto muy ajustado, supondría un error fatal quedarse atrás respecto a la competencia, perdiendo cuota de mercado. ¿Acaso eso no le saldría mucho más caro a la empresa que invertir en tecnología?

Formar al trabajador

La gente contenta rinde más. Constituye un gran estímulo para cualquier persona, que se le tenga en cuenta y se le dote de formación permanente. De esta manera, el trabajador tendrá la sensación de que forma parte de un proyecto de futuro, y sin duda redundará en una mayor lealtad hacia la organización. Aprovechar las ofertas de cursos gratuitos facilitados por las oficinas del INEM, o incluso imprimir un manual del funcionamiento de una herramienta de uso diario (para sacarle mayor partido), pudieran ser opciones perfectamente válidas para saciar el hambre de formación y reciclaje de cualquier profesional sin coste significativo. Además, es imprescindible orientar la formación a los conocimientos que serán aprovechables a efectos prácticos para el puesto que la persona va a desempeñar (o desempeña ya en la actualidad).

Recortar gastos

Los trabajadores a menudo pudieran pensar que ellos no son responsables de los gastos generados por la empresa. A veces son pequeños gestos los que pueden marcar la diferencia, y en mi opinión, parten en origen de la pertenencia a un grupo y de la sensación de unidad frente a la adversidad. ¿Por qué no elaborar un pequeño decálogo de “buenas prácticas” en cada empresa? (¡Confieso que siempre me apasionaron las listas de “buenos propósitos”!) La lista podría comenzar así:

  • El último que salga de la oficina, que apague la luz y el aire acondicionado (o la calefacción, si es en invierno).
  • Imprimir siempre usando ambas caras del folio (salvo que se trate de un documento para el cliente).
  • Reducir al máximo el tiempo empleado en las llamadas telefónicas (ir al grano y ser conciso en lugar de divagar o de comentar el partido del Domingo va a redundar en la eficiencia).
  • Limitar el número de reuniones internas y fijar una duración máxima de las mismas. Terminar cada una de dichas reuniones con una lista de tareas para cada uno de los asistentes (para garantizar que ha servido para algo).
  • Con el fin de aumentar la eficiencia y rentabilizar el “know-how” de la empresa, conviene automatizar al máximo la formación que va a necesitar cualquier nuevo profesional que pasa a formar parte de la organización. Debiera existir un “Manual de Formación” (a modo de “Protocolo de Actuación” de todo hospital para atender a cualquier enfermo que acude al centro) para cada uno de los puestos de trabajo a cubrir. Como dicho manual lleva su tiempo, sería deseable que la próxima vez que se forme a alguien que comienza en la empresa, se transcriba a un documento todos los conocimientos que deba adquirir (tanto a través de vídeos explicativos, como a través de documentación accesible en la Intranet de la organización).
  • Limitar el uso de la mensajería instantánea a temas laborales: Recientemente me sorprendí al ver en un restaurante un cartel de “prohibido el uso del Whatsapp”. ¿Por qué no podemos usar el Whatsapp mientras esperamos la comida? Pensé yo. Al preguntar al dueño me aclaró que la prohibición era para ¡sus empleados! Quizás una medida algo exagerada, pero no deja de hacernos reflexionar acerca del tiempo diario empleado en el uso de este tipo de comunicaciones.

Así pues, muchas son las formas en que una compañía puede mejorar para ser más viable. Quisiera resaltar que no es una tarea exclusiva de la Dirección proponer estrategias para mejorar la rentabilidad de una organización; la responsabilidad recae en todos y cada uno de los empleados. Sólo cuando dicho mensaje trascienda y todos colaboren activamente para garantizar unas altas cifras de ventas de la compañía, podrá una empresa presumir de tener una gran fortaleza: LA RESILIENCIA.

¿CUÁNTO CUESTA UN SOFTWARE CRM?

Charles Leonard /Director Consuloría & Finanzas

Charles Leonard /Director Consuloría & Finanzas

Pregunta: ¿Cuánto cuesta un CRM? Respuesta: depende

El coste de implantar un CRM variará en función de los elementos que definen la necesidad. Algunos elementos son: tipo de organización, alcance mínimo necesario, cantidad de empleados involucrados y nivel de formación que requieran los usuarios, por mencionar unos pocos.

Influirá también en el coste la estrategia de la solución. Algunas opciones son: desarrollo interno, la adquisición de un sistema a un tercero o la contratación de un servicio en la nube (clouding).

Aun cuando existen múltiples variables es posible ofrecer rangos de inversión orientativos, sin embargo es necesario establecer unas “premisas básicas” sobre la implantación de un CRM.

No hay tal cosa como software CRM gratis

Toda implantación de un sistema consta como mínimo de 5 partes; frecuentemente de 6: software, hardware, formación, instalación, mantenimiento y personalización (opcional).

Incluso en soluciones de software que son comercializadas como un servicio de flexible contratación (SaaS), estas partes están presentes pero permanecen “invisibles” de cara a la empresa.

Pudiéramos optar por usar un software libre que es “gratis”, sin embargo los demás componentes del proyecto no lo serán y como sucede en toda economía de mercado, pagar menos por una de las partes estará, generalmente, asociado a un coste adicional en otra.

Se debe medir el coste total de propiedad y no sólo la inversión inicial

Mientras esté en uso, todo sistema de información requerirá mantenimiento. Además de las inevitables incidencias que se producirán, en el tiempo variarán las necesidades de la organización sobre todo en áreas relacionadas con el CRM. La solución deberá ser periódicamente adaptada a los nuevos requerimientos.

Para calcular el coste total de propiedad debemos estimar no solo la inversión inicial si la hubiese, sino el coste de corregir las incidencias y evolucionar la aplicación durante su ciclo de vida. Además se deben incluir todas las partes que conforman la solución no sólo lo que “más se ve”.

Comparado con la compra de una aplicación, lo que inicialmente puede parecer un coste menor al optar por una solución ofrecida como un servicio, puede resultar en un coste total mayor cuando se calcula la inversión hecha a 4, 5 o más años.

No implantar una aplicación CRM puede ser la opción más costosa

Aunque el coste por si solo es un elemento importante para tomar una decisión, la medida correcta para determinar la conveniencia o no de implantar un software CRM debería ser el valor neto que aporta el CRM a la organización.

En la decisión de no implantar solución alguna, el coste directo será cero pero también serán cero los beneficios adicionales que la tecnología puede aportar a la organización. Con esta decisión estaremos posponiendo adaptarnos a los cambios del mercado y facilitando a nuestros competidores una mayor penetración del mercado.

Sí está dentro de la capacidad de inversión de la empresa debemos seleccionar la opción que nos agregue el mayor beneficio neto, no la más económica. Calcularemos el beneficio neto restando el coste del proyecto, del aumento esperado en los resultados de la organización, siempre medido en el ciclo total de vida de la aplicación.
Una solución más económica no es necesariamente más conveniente para la empresa si dicha economía se obtiene a expensas de funcionalidad que agregaría un valor superior al ahorro en coste.

Relacionado con lo anterior también debemos analizar el coste de oportunidad. Sí la solución de software que nos ofrece el mayor valor neto tardará 3 años en estar funcionando y necesitamos obtener resultados en 3 meses habrá que desecharla.

La diferencia entre una implantación CRM “on-premise” y “cloud” es poca

Finalmente llegamos al momento de establecer un rango numérico de inversión para proyectos CRM.

Si bien hay servicios cuya funcionalidad básica se ofrece por unos pocos euros al mes, estos servicios están orientados principalmente a personas o micro-empresas.

Los estimados que se dan a continuación son para empresas de tamaño medio a grande, cuyos requerimientos involucren la implantación de un sistema para 10 o más usuarios en las áreas de: Ventas, Atención al Cliente, Marketing.

Si se opta por adquirir un sistema la inversión total inicial (HW, SW, Instalación, formación) será de unos 3.500 euros por usuario. El mantenimiento de la aplicación supondrá un coste de aprox. 700 euros por año, por usuario. La inversión inicial por usuario se reducirá en la medida que aumenten los usuarios, debido a las economías de escala y las mejores condiciones que se pueden negociar con el proveedor. Esta inversión inicial puede llegar a 1.500 euros por usuario en proyectos de 200 usuarios.

El mantenimiento por usuario también se reducirá en función de un aumento de la cantidad de usuarios (en una proporción menor a la que se observa en la inversión inicial).

Teóricamente el nivel superior para inversión en proyectos CRM no tiene límite, sin embargo en la práctica los proyectos más costosos y ambiciosos rara vez superan los 10.000 euros por usuario de inversión inicial (estas cifras son excepcionales).  Es más realista estimar un nivel superior que se acerque a 5.000 euros por usuario de inversión inicial, con reducciones hasta 2.500 por usuario cuando nos aproximamos a los 200 usuarios.

Las opciones de aplicaciones ofrecidas como un servicio comienzan con una inversión de 50 euros por mes por usuario y llegan hasta casi 300 euros por mes por usuario (varía dependiendo de los niveles de funcionalidad ofrecidos por el proveedor). En esta opción, es más difícil conseguir descuentos en función de la cantidad de usuarios a menos que la organización tenga el potencial de alquilar miles de licencias o de establecer convenios internacionales con el proveedor de la tecnología.

Como mencioné en los párrafos anteriores , la diferencia entre la opción de alquiler vs. “on-premise” es poca. Cuando se calcula el coste mensual por usuario de la opción de compra asumiendo que la aplicación tendrá un ciclo de vida de 6 años los importes son muy parecidos a los de la solución en alquiler. La conveniencia de uno u otro depende de ciertos factores que analizaremos en una próxima entrega de este blog.

 

Éxito en la implantación de Software CRM: seguir los procedimientos

Charles Leonard /Director Consuloría & Finanzas

Charles Leonard /Socio-Director Consultoría & Finanzas

A las 14:24 del 20 de agosto de 2008, a escasos segundos del despegue, una gran bola de fuego marcaba el fin del vuelo JK5022 de Spanair.  De los 172 pasajeros que viajaban en el MD-82 sobrevivieron con dificultad 18.  Fue el peor accidente aéreo en España en 25 años. Casi 3 años después del siniestro la CIAIAC publicaba su informe en el que, palabras más palabras menos, concluían que 154 personas murieron debido a que la tripulación olvidó colocar los “flaps” en la posición correcta para el despegue.

¿Dejaría la Aviación Civil un elemento tan crítico a la merced de la falible memoria humana?  Obviamente no…para evitarlo establece rigurosos procedimientos y cuentan con una alarma electrónica.

En el caso del vuelo JK5022 la alarma electrónica estaba inoperativa como resultado de una reparación menor cuyo efecto sobre dicha alarma era conocido.   Aun así, durante el tiempo que el avión dejó la puerta de embarque hasta que llegó a la cabecera de la pista, la tripulación debió ejecutar no uno, ni dos, ni siquiera tres, sino cuatro procedimientos (“Checklists”) que incluyen posicionar correctamente los “flaps” o verificar su posición.  De haber seguido con precisión y rigurosidad los procedimientos, se habrían presentado cuatro oportunidades para que la tripulación detectase que los “flaps” estaban en posición incorrecta;  cuatro oportunidades que dejaron de serlo cuando se omitieron los procedimientos.

“No necesito seguir el procedimiento, lo he hecho muchas veces. Sé lo que tengo que hacer de memoria…” No hay registro de que la tripulación manifestara algo similar.  Habrán hecho lo correcto cientos de veces.  Sin embargo, sea cual fuese la razón que los llevó a considerar que “confiar en su memoria” era mejor opción que seguir correctamente el procedimiento costó la vida a más de 150 personas, incluyéndoles.

Software CRM y la importancia de seguir los procedimientos

Seguir procedimientos es necesario para poder dar resultados consistentes y predecibles.  Si en una organización cada individuo realiza sus funciones y toma decisiones “a su manera” el resultado variará. A corto plazo con cada ejecución y, a largo plazo, de un individuo a otro.  El trabajo (y su resultado) sería artesanal.  ¿Quién compraría billetes para un vuelo pilotado por un piloto “artesano”?

Al igual que las aerolíneas necesitan que cada vuelo se lleve a cabo sin contratiempos y que esto sea la norma y no la excepción, otras organizaciones para ser competitivas y “sobrevivir”, requieren como condición necesaria (-aunque no suficiente-) entregar productos y servicios de máxima calidad, de una manera predecible y consistente.  Esto es posible sólo mediante el establecimiento y el cumplimiento de procedimientos que representen el conocimiento, la experiencia y las mejores prácticas de la empresa.

Veamos estas reflexiones aplicadas al CRM que es mí área de experiencia. Software CRM, en su concepto más simple, es un sistema de información que ayuda a implantar y seguir los procedimientos en las gestiones que realiza una empresa (a través de sus departamentos de  marketing, ventas y servicio) de cara a su entorno. Un software CRM aporta a cada una de las áreas de la empresa un conjunto de herramientas que facilitan la ejecución de sus acciones de forma profesional y consistente. Esta contribución de cada departamento, logra que la empresa como un todo: desarrolle una imagen corporativa consistente,  establezca una comunicación homogénea y entregue servicios de calidad a sus clientes, seguidores, proveedores, asociados, empleados…

Infografia CRM

By HakS(Own works) CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/license/by-sa/3.0)] via Wikipedia

No hay que olvidar que a pesar de la funcionalidad del software CRM y la precisión de su implantación, una empresa sólo alcanzará los niveles adecuados de calidad que pueden ser percibidos por el cliente si el software CRM se utiliza en conjunto con un conocimiento detallado de los procedimientos y una conciencia plena (por parte de quienes tienen la responsabilidad de llevarlos a cabo) de la importancia que tiene seguirlos siempre.

Ford Modelo “T”: ¿Por qué ofrecer un servicio talla “única” ya no es suficiente?

María Mercedes Platas - Marketing & Ventas

María Mercedes Platas – Marketing & Ventas

El cliente puede tener el coche del color que quiera siempre y cuando sea negro” (Henry Ford, 1918). Esta percepción era correcta hasta la invención de la cadena de ensamblaje, en la que el color que se utilizaba era el negro porque tenía un tiempo de secado más corto. Sí que hubo Ford T en otros colores, incluyendo el rojo y su producción continuó hasta finales de 1927. La producción total final fue de 15.007.034 unidades, récord que se mantuvo durante los siguientes 45 años.

La fabricación en cadena, con la que Ford revolucionó la industria automovilística, era una apuesta arriesgada, pues sólo resultaría viable si hallaba una demanda capaz de absorber su masiva producción; las dimensiones del mercado estadounidense ofrecían un marco propicio, pero además Ford evaluó correctamente la capacidad adquisitiva del hombre medio estadounidense a las puertas de la sociedad de consumo. Siempre que existiera esa demanda, la fabricación en cadena permitía ahorrar pérdidas de tiempo de trabajo, al no tener que desplazarse los obreros de un lugar a otro de la fábrica. Cada operación quedaba compartimentada en una sucesión de tareas mecánicas y repetitivas, con lo que dejaban de tener valor las cualificaciones técnicas o artesanales de los obreros, y la industria naciente podía aprovechar mejor la mano de obra sin cualificación que arribaban masivamente a EE. UU. cada año.

Con un consumidor mucho más informado y exigente, las expectativas acerca del producto, el servicio y el trato las fija cada cliente. Productos que son fácilmente “gestionables” y mecanizados son muy convenientes para las empresas pero ya no satisfacen a los consumidores. Las posibilidades de tener éxito al ofrecer un servicio “talla única” se reducen progresivamente. Hoy día nos enfrentamos a una realidad distinta y las empresas debemos esforzarnos en atender los requerimientos y preferencias de los clientes de forma personalizada.

Esto supone un reto para muchas organizaciones, sin embargo todo esfuerzo por lograrlo impactará de forma positiva en los resultados globales: la experiencia individual del cliente influye de forma determinante en la decisión de compra del resto de consumidores potenciales.

Implementar las estrategias para flexibilizar su relación de negocio con clientes y seguidores supone incorporar los recursos técnicos para modernizar dos ámbitos que resultan afectados por esta realidad. El ámbito interno, pues es necesaria la reorganización de los datos, la información y los procesos afectados por el “feedback” que se recibe del cliente. En cuanto al ámbito externo, tendremos que disponer de las herramientas necesarias para implementar y controlar las actividades que realizan los distintos departamentos en torno al cliente. Resulta evidente que no sólo implica la comunicación a través de las redes sociales, supone integrar toda la información existente y los canales de comunicación disponibles en un solo lugar.

A continuación 4 estrategias para mejorar la experiencia individual de los clientes (¡y seguidores!) con su empresa:

  • Involucrar, de distintas formas, a todos los niveles de la empresa en la conversación: se trata de utilizar la tecnología como pilar fundamental para humanizar la empresa de cara al cliente.
  • Escuchar lo que dicen sus clientes: la empresa no debe temer a demostrar que está escuchando las conversaciones de sus clientes. Se ha comprobado que los clientes perciben como un aspecto positivo el que las empresas cuenten con una plataforma para escucharles. En muchos casos cuando expresan su opinión positiva o negativa acerca de un producto o servicio un motivador importante es hacer del conocimiento de la empresa su grado de satisfacción o insatisfacción.
  • Adaptarse a las preferencias del cliente: la empresa debe ser pro activa para adaptarse a las preferencias del cliente y dar respuesta a sus inquietudes a través del medio que ellos elijan. Para lograrlo deberá poner a su disposición múltiples canales y fomentar su uso en las comunicaciones habituales.
  • Incorporar la experiencia individual de los clientes en el diseño de los servicios: se trata de fidelizar a los clientes y fomentar el “boca a boca” a través de una experiencia que sobrepase sus expectativas. Los servicios deben ser dinámicos y flexibles, y contar con la tecnología adecuada que permita a la organización probar, frecuentemente, nuevas ideas mientras realiza el seguimiento de la respuesta de sus clientes.

No cabe duda de que con las nuevas tecnologías la imaginación es el limite para construir relaciones mas cercanas con los clientes. Considero que más allá de la estrategia, lo fundamental es que las organizaciones internalicen la importancia y la relevancia que para alcanzar el éxito (¡y el reconocimiento¡)  tienen todos y cada uno de sus clientes.

Debemos avanzar de forma sólida en la construcción de empresas centradas en el cliente. Os recomiendo el articulo escrito por Celestino Martínez  para Puromarketing: ¿Cómo mejorar la gestión del cliente?.

Filosofía y tecnología CRM indispensables en la fidelización de clientes

Fidelización del cliente

Fidelización del cliente

El mes de marzo escribí en nuestro blog “la reclamación del cliente: un regalo para su empresa“, en ese post comentaba  acerca de cómo actuar con los clientes para lograr su fidelización. En aquel momento resalté la importancia de una adecuada gestión de las reclamaciones, para escuchar al cliente, obtener información sobre sus insatisfacciones y resolver la causa que las ha generado. En mi post me refería a lograr la satisfacción del cliente (de forma “reactiva”) como respuesta a una queja o reclamación.
En este artículo quiero reflexionar acerca de cómo podemos fidelizar a nuestros clientes de una manera “proactiva”, es decir qué elementos tenemos a nuestro alcance para lograr que los clientes mantengan la relación con nuestra empresa y, ambos, continuemos aportándonos beneficios.

A nadie sorprende que uno de los puntos clave en una correcta estrategia de fidelización se base en el conocimiento de nuestra propia cartera de clientes. Cuanto más profundo es este conocimiento, mejor podremos definir nuestras estrategias y afinar nuestras acciones en las interacciones particulares.

En un entorno tan complicado como en el que nos encontramos es importante conocer a nuestro cliente pero también, adaptar y flexibilizar nuestros procesos, definir nuestras estrategias en base sus expectativas e incorporar a nuestra red de colaboradores en la entrega de productos y servicios. Esta adaptación al nuevo entorno supone un reto para la mayoría de empresas, sin embargo crea una oportunidad real de mejora y de diferenciación con respecto a otros competidores.

Muchas organizaciones ya han iniciado el camino del cambio: se están restructurando internamente, están optimizando sus procesos de trabajo, están modernizando sus sistemas informáticos de gestión; todo ello con el objetivo de ser los elegidos por parte del cliente y mantenerles fieles posteriormente.

Para consolidar estas nuevas estructuras, estos nuevos procesos y mejoras en las organizaciones es necesario disponer de las herramientas que proveen los sistemas de gestión de las relaciones con clientes (de la sigla del término en inglés CRM “Customer Relationship Management”). Estos sistemas serán los encargados de sustentar las estrategias de las compañías, de guiarnos en los procesos de trabajo a realizar y de almacenar y ordenar toda la información disponible de nuestros clientes, seguidores, asociados y colaboradores. La tecnología CRM será el “medio” que utilicemos para ser proactivos en la fidelización de nuestros clientes.

¿De qué manera nos ayudara los sistemas CRM a ser proactivos en nuestras relaciones de negocio? La respuesta es “depende”. La aportación del CRM varía en función del departamento, área o procesos que la propia empresa considere fundamentales en la gestión y retención del cliente.

A manera de ejemplo, sólo mencionar algunas de las facilidades más relevantes de acuerdo al área operativa:

Ventas: los sistemas CRM facilitan una adecuada gestión de la agenda comercial, seguimiento de interacciones con clientes (visitas, e-mails, llamadas…), integración con herramientas cotidianas como Outlook, estandarización de documentos como propuestas, presentaciones o fichas de producto, seguimiento de los pasos de un proceso de venta predefinido por la compañía o generación de alertas en función de determinados eventos que se puedan dar en nuestra relación con los clientes.

Marketing: los sistemas CRM permiten una segmentación, categorización y clasificación de la cartera de clientes en función de múltiples criterios. Definición de campañas de marketing dirigidas a los segmentos que nos interesan, comunicación con los clientes según los canales de su preferencia (telefónico, impreso, email, fax, presencial, redes sociales…). Sondeo de tendencias y opiniones de nuestros clientes a través de redes sociales, definición de procesos entre marketing y ventas para la asignación de oportunidades y negocios potenciales a la red comercial.

Atención al cliente (pre y post venta): los sistemas CRM permiten la creación de una plataforma integrada de comunicación para gestión y trato con los clientes (y potenciales!). Esta plataforma disponible a los centros de contacto permite a los agentes acceder a toda la información relevante del cliente, facilita una atención personalizada con la posibilidad de utilizar guiones predefinidos de conversación y actuación en función del tipo de requerimiento. Esta plataforma también permite la gestión de las llamadas salientes con todos sus componentes (guiones, colas, turnos, operadores…) Esta funcionalidad es muy importante porque permite la programación de llamadas al cliente siguiendo múltiples criterios estratégicos: recuperación de cartera, cobranzas, gestión de contratos, cobertura de garantías, servicios postventa, encuestas de satisfacción.

Cabe destacar que un sistema CRM por si solo no conseguirá la fidelización de los clientes. Es la estrategia de la empresa, su filosofía de trabajo y la determinación de sus ejecutivos y empleados los que, sirviéndose de esta potente herramienta, lograrán los objetivos.

Por estos motivos creo firmemente que en materia de fidelización de clientes, los sistemas de gestión de relaciones (CRM) han dejado de ser un componente opcional (“nice to have”) para convertirse en un elemento indispensable ( “must to have”).

El cliente es el que sabe. Sólo hay que escuchar y aprender.

Escuchar al cliente

Escuchar al cliente

Las empresas suelen tener opiniones de si mismas mucho más positivas que las que tienen sus consumidores.

Al momento de valorarse (eficientes, competitivas, preocupadas por sus clientes, transparentes…) las empresas consideran su potencial, su trayectoria y los esfuerzos para lograr sus objetivos. El cliente, por su parte, tiene una opinión más simple y objetiva porque esta principalmente basada en acciones reales (compras, envíos, devoluciones…) y no sólo en sensaciones.

El cliente no sólo es quien mejor percibe la realidad de la empresa, sino que es también quien mejor percibe la diferencia respecto a sus competidores. Si estamos atentos a los comentarios de nuestros clientes, podremos encontrar qué hacemos mejor y peor que nuestros competidores. Si incentivamos a nuestros clientes a expresar su opinión, obtendremos, entre muchas otras cosas, respuesta a interrogantes de carácter estratégico y operativo.

El cliente está listo para hablar ¿está Usted listo para escuchar?

A los clientes les motiva saber que su opinión es importante y que sus sugerencias son escuchadas por alguien. Escuchar significa prestar atención y, a partir del análisis de la información obtenida, aplicar cambios en su organización para mejorar. Cuando una empresa escucha a su cliente no sólo refuerza su vínculo con él, también logra que su cliente preste menos atención a las llamadas de sus competidores.
Según un estudio realizado por la empresa RightNow en 2010, el 92% de los consumidores declara que estaría dispuesto a dar otra oportunidad a una empresa después de una experiencia negativa siempre y cuando:

  • Reciban disculpas o rectificaciones por parte de un responsable (63%)
  • Reciban algún tipo de descuento (52%)
  • Se les demuestre que la empresa tomó medidas para mejorar su atención al cliente (49%)

Normalmente nos encontramos con muchas empresas que asocian: la acción de “escuchar al cliente” con un aumento de los costes operativos; y la gestión de las reclamaciones, con un trámite incómodo de cara a los procesos internos de la organización. En este sentido, me gustó mucho algo que he leído recientemente (que me perdone el autor, no recuerdo su nombre): “Escuchar al cliente significa darle herramientas para que pueda opinar. Idealmente, se debería incluso incentivar la opinión del cliente, porque no todos los productos/servicios son lo suficientemente divertidos como para que el cliente hable de ellos de manera espontánea. A veces hablamos con nuestros amigos de buenas películas, buenos restaurantes, bonitas casas rurales, coches, de un taller mecánico fiable, etc…pero ¿quién habla de un buen abogado, de una buena aseguradora? En realidad, si no intenta gestionar el boca a boca, lo más seguro es que no consiga aprovecharse de más del 10% de su potencial comercial”.

En resumen, las reclamaciones y cualquier comentario por parte de los clientes son elementos reales que aportan información vital para construir una diferencia competitiva a largo plazo. Representan para la empresa la manera más fiable de saber cómo se sienten los clientes, la opinión que tienen de sus productos y cuáles son las áreas prioritarias de mejora.

Por más vueltas que le demos al tema, en los tiempo modernos en los que prima: la multiplicación de canales (web, email, presencial, telefónico, redes sociales…),  la velocidad de las comunicaciones y el exceso de información del entorno, la actitud y deseo de cambio de las organizaciones, debe estar sustentando por la tecnología. Las herramientas han de permitir a todos y cada uno de los integrantes de la empresa, gestionar la información que reciben. La tecnología también construirá la plataforma indispensable para relacionar la información obtenida y distribuirla a los responsables del cambio dentro de cada una de las unidades de la organización.

 

La Teoría de las Restricciones en beneficio de las empresas y sus clientes

Jose Lasso

José Lasses – Reingeniería de procesos

La Teoría de las Restricciones (TOC: Theory of Constraints) es un conjunto de pasos y conceptos desarrollados en la década de los 80 por Eliyahu Goldratt, quien es considerado por muchos como uno de los más grandes gurúes empresariales de nuestra época. A través de su novela “La Meta” (1984) nos demuestra una nueva visión y manera de gestionar las empresas, organizaciones o sistemas de cualquier tipo a partir de la Teoría de Restricciones.
La “TOC” nos plantea varias novedades en referencia a los métodos tradicionales: observar a las empresas como una cadena compuesta por varios eslabones y por dos “mundos” el del coste y el del valor.

El mundo del coste: de acuerdo a la TOC, mientras más pesada sea la cadena, más “productiva” será la empresa. Es decir, si se desea aumentar la rentabilidad de la empresa, se toma cualquier eslabón de la cadena y, por ejemplo, a través de la disminución de costes, incrementamos su peso. Este incremento en el peso de dicho eslabón, se traducirá en consecuencia en un aumento del peso general de la cadena (aumentando la productividad). En otras palabras: “cualquier mejora local, se traduce en una mejora global para toda la organización”.

La otra visión que nos propone la Teoría de las Restricciones, es la del mundo del valor. Desde este punto de vista, lo más importante en una cadena son sus uniones o capacidad para mantener sus eslabones unidos. Es decir, la cadena será tan fuerte como su eslabón más débil. Por lo tanto, si se desea aumentar la rentabilidad de la empresa, se debe identificar el eslabón más débil y fortalecerlo, por ejemplo: mediante la disminución de costes, aumentando su capacidad productiva, rentabilizando al máximo todos sus recursos. En consecuencia, si se fortalece un eslabón que no sea el más débil de la empresa, la cadena seguirá siendo tan débil como antes. En otras palabras: tiempo, dinero y trabajo perdido. De aquí se desprende que el mundo del valor nos asegura que “una mejora local no se traduce, necesariamente, en una mejora global para la organización”.

Las empresas desean crecer haciendo mayores esfuerzos en el mundo del coste, muchas veces ignorando que la forma más efectiva para incrementar la rentabilidad es concentrarse en un (frecuente) eslabón más débil: la información.

Hoy en día vivimos en la, popularmente, llamada “sociedad de la información”. Hemos participado y visto cómo internet, las redes sociales, la tecnología móvil, etc. son una prueba de que estamos inmersos en un mundo de constante “feedback”, donde la información viaja de un sitio a otro a velocidades impresionantes. En la actualidad, la distancia no es un problema. Estamos más cerca o más lejos de otro u otros, no por los kilómetros que nos separan, sino por los megabytes que nos mantienen unidos.

En el mundo corporativo, podemos observar que las empresas de servicios son de las más afectadas por este fenómeno. Este sector se encuentra sometido a grandes presiones por los consumidores y también por la competencia. Esta situación les mantiene en una búsqueda constante de nuevas tecnologías y medios para mantenerse “unidos” a sus clientes y conocer de primera mano la opinión que tienen de sus productos y servicios, y así anticiparse a la influencia que tendrán estas valoraciones en consumidores potenciales.

Pero, ¿qué se está haciendo con esa información tan valiosa? ¿Qué mecanismos tenemos para capturarla allí donde aparece? ¿Qué facilidades tenemos para distribuirla internamente y permitir los ajustes operativos o estratégicos derivados de su análisis?

En mi opinión, una apropiada gestión  de la información de los clientes (captura, almacenamiento, protección y acceso)  es la clave del éxito de organizaciones de todos los tamaños. Empresas que han sabido interpretar el “feedback” obtenido por parte de sus clientes, han desarrollado procesos, productos y servicios que se adecuan a las expectativas de sus clientes. Esto a su vez, les ha permitido ofrecer en todas las áreas de interrelación (marketing, ventas, servicios) una imagen coherente y compatible con las exigencias del nuevo consumidor.

Sin embargo, son muchas las empresas que, una vez obtenido tan valioso tesoro (la información), no encuentran una forma sostenible de maximizar su valor. Si lo comparamos con las dos visiones propuestas por la Teoría de las Restricciones (mundo del coste vs mundo del valor) diría que esas empresas han pasado por alto el hecho de que su eslabón más débil es el no saber aprovechar la información. Dedican infinidad de horas y recursos a fortalecer otras áreas de la empresa, sin darse cuenta que la respuesta de la mayoría de sus problemas está dentro de sus sistemas.

Ahora bien, la capacidad que las empresas tengan de explotar esta información, se verá traducida en las mejoras fundamentales que les permitan realizar grandes cambios. Podemos decir que cada empresa será tan fuerte como su capacidad para absorber, capturar y gestionar la información de la que dispone.